
La coloración roja de las callosidades glúteas en el babuino se basa en un mecanismo vascular preciso, relacionado con la densidad de los capilares sanguíneos en una dermis carente de melanina y pelaje. No es un pigmento depositado en la epidermis, ni una reacción inflamatoria: es una ventana cutánea al sistema vascular subyacente.
Mecanismo vascular e histología de la callosidad glútea del babuino
Las callosidades isquiáticas, estas placas de piel desnuda situadas en las tuberosidades isquiáticas, presentan una arquitectura histológica singular. La epidermis está engrosada y queratinizada, pero la capa dérmica subyacente está atravesada por una densa red capilar, anormalmente superficial en comparación con el resto del tegumento.
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La ausencia total de folículos pilosos y la baja concentración de melanocitos permiten que se translucida la hemoglobina oxigenada que circula en estos capilares. El tono rojo resulta directamente de la vasodilatación local modulada por hormonas esteroides, en particular los estrógenos en la hembra y la testosterona en el macho.
Observamos que la intensidad del enrojecimiento varía en unos pocos días en un mismo individuo, lo que excluye un mecanismo pigmentario clásico. En la hembra en fase folicular, el aumento de los niveles de estradiol provoca un aflujo sanguíneo que congestiona los capilares dérmicos y hace que la callosidad se torne de un rojo brillante, a veces violáceo. Es un proceso reversible y cíclico.
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Para entender mejor por qué el babuino tiene las nalgas rojas, también hay que tener en cuenta la estructura del colágeno dérmico en esta zona, que actúa como un difusor óptico amplificando la visibilidad de la coloración vascular.

Señal sexual en la hembra de babuino: ovulación y tumescencia perineal
En las hembras de numerosas especies de babuinos (Papio anubis, Papio cynocephalus), la zona ano-genital experimenta una tumescencia espectacular en el momento de la ovulación. Esta tumescencia corresponde a una retención de agua en los tejidos conectivos perineales, bajo el efecto directo del pico de estradiol.
La hinchazón se acompaña de una intensificación del enrojecimiento. Los machos utilizan esta combinación visual como un indicador fiable del momento de ovulación. Los estudios sobre los macacos japoneses, que son filogenéticamente cercanos, confirman que la coloración roja se correlaciona significativamente con el período fértil.
Esta señal no es binaria. Su intensidad varía de un ciclo a otro en la misma hembra, y de una hembra a otra dentro de un mismo grupo. Los machos dominantes orientan preferentemente sus intentos de copulación hacia las hembras que presentan la tumescencia y el enrojecimiento máximos, lo que sugiere una selección sexual activa sobre este rasgo.
Diferencias entre especies de babuinos
No todas las especies del género Papio presentan el mismo grado de tumescencia. El babuino hamadríade (Papio hamadryas) muestra una tumescencia perineal menos marcada que el babuino oliva. En el hamadríade, la estructura social en harenes puede reducir la presión de selección sobre esta señal visual, ya que la competencia entre hembras para atraer a los machos se ve atenuada por el sistema de guardia ejercido por el macho líder.
Enrojecimiento glúteo como indicador de calidad en el macho de babuino
El enrojecimiento de las callosidades no es exclusivamente una señal femenina. Trabajos recientes sobre los babuinos de Guinea muestran que la coloración roja de las zonas desnudas en el macho se está probando como señal física de calidad en la selección sexual. Los investigadores han evaluado si comportamientos como el aporte de carne influencian la elección de las hembras, y concluyen que este comportamiento resulta no ser relevante.
En cambio, las hembras podrían basarse más en señales corporales, y los autores citan explícitamente las manchas más rojas en las nalgas como rasgos susceptibles de indicar la calidad de los machos. Esta conclusión se alinea con lo que se documenta en otros primates con coloración roja sexual, como los geladas y los mandriles.
- En el mandril, el enrojecimiento facial y genital se correlaciona con el rango jerárquico y los niveles de testosterona, estableciendo un vínculo directo entre el estatus social y la intensidad cromática.
- En el gelada, la mancha torácica roja señala la condición física del macho y su potencial reproductor a las hembras del grupo.
- En el babuino de Guinea, las señales corporales rojas parecen ser más fiables que los comportamientos prosociales para evaluar la calidad de la pareja.
Por lo tanto, pasamos de una visión en la que las nalgas rojas servían únicamente como indicador de receptividad sexual femenina a un modelo más completo donde el enrojecimiento funciona como una señal bidireccional de calidad, aprovechada por ambos sexos.

Visión tricromática de los primates y percepción de la señal roja
Un aspecto a menudo descuidado en los artículos de divulgación es la coevolución entre la señal roja y el sistema visual de los primates catarrinos. Los babuinos, como todos los monos del Viejo Mundo, poseen una visión tricromática con discriminación fina en el espectro rojo-verde.
Esta capacidad visual, ausente en la mayoría de los mamíferos (que son dicromáticos), permite a los babuinos percibir variaciones sutiles de enrojecimiento que otros animales no detectarían. La presión de selección ha actuado, por lo tanto, simultáneamente en dos frentes: el emisor (la piel vascularizada) y el receptor (el sistema visual).
Trabajos del Instituto de Tecnología de Nagoya han identificado bases moleculares de la visión rojo-verde en los primates, confirmando que las opsinas responsables de la discriminación cromática en el espectro largo fueron seleccionadas tempranamente en la línea de los catarrinos.
Una señal costosa de mantener
El enrojecimiento cutáneo es una señal honesta en el sentido de la teoría del handicap de Zahavi. Mantener una vascularización dérmica intensa en una zona expuesta representa un costo metabólico e inmunitario real. Un individuo parasitado o en mala condición física ve disminuir su enrojecimiento, lo que hace que la señal sea difícil de falsificar.
Es esta propiedad la que explica la robustez evolutiva del rasgo: una señal costosa y correlacionada con la condición física resiste al engaño. Los babuinos con las callosidades más rojas señalan, sin posibilidad de engaño, una buena salud vascular, un estatus hormonal elevado y una baja carga parasitaria.
El enrojecimiento glúteo del babuino concentra, por lo tanto, varias capas de información biológica en un solo rasgo morfológico. Informa sobre el ciclo reproductor, la condición física, el estatus jerárquico y la calidad genética del individuo que lo porta, todo legible instantáneamente gracias a un sistema visual calibrado para este espectro.